Mirando al cielo…

Así estoy desde que te fuiste, Pajarito… mirando al cielo… y no porque crea que voy a verte venir de nuevo volando, no. De sobra sé que debes estar muy lejos disfrutando del viento… y de los amaneceres y atardeceres desde las alturas. Miro al cielo porque te echo de menos. Porque creo que así estoy más cerca de ti. Porque ahora… tu cielo… es mi cielo.

Han sido tres semanas intensas de aprendizaje “vital” mutuo, que no olvidaré jamás.

Cuando te vi por primera vez, no sabía qué pajarito eras pero no importaba. Necesitabas ayuda. Te habías caído del nido y estabas deshidratado y aturdido. Así que lo primero fue buscar información para aprender a cuidarte (“san Google”, por suerte, no tiene vacaciones.. 😂 )

Devolverte al nido era imposible, por la altura a la que estaba y, dejarte por los alrededores, por si venía tu madre a cuidarte, tampoco era una opción porque había muchos gatos hambrientos en la zona dispuestos a todo… así que, la decision estaba tomada. Te cuidaría hasta que estuvieras listo y luego te daría la libertad para que pudieras recorrer España y llegar a África para, con suerte, allí reencontrarte con tu familia que, como me temía y pude confirmar unos días después, se habían ido pensando que el otoño se les venía encima.

Preguntando a unos y a otros (un millón de gracias a los que me habéis “acompañado” en esta pequeña aventura) descubrí que eras un vencejo común, así que, a partir de ese día, fuiste “Pajarito” o “Vencejito”, a pesar del nombre que te pusimos el primer día y que yo nunca utilicé. 🤪

Aprender a confiar en mi te costó un poco, ¿verdad Pajarito? Tenía que depositar las gotas de agua con miel y harina de maíz con mucho cuidado en tu pico y “obligarte” un poco a abrirlo para depositar hormigas y moscas…al principio y saltamontes después….y no te gustaba mucho. Te resistías, sí pero yo insistía hasta que conseguía alimentarte. Poco a poco fuiste cogiendo fuerzas y peso y, si no hubiera sido por la infección en los ojitos que conseguimos curarte con suero y un colirio, que te retrasó unos días, porque estuviste otra vez decaído e inseguro… tu recuperación habría sido más rápida.

Cuando empezaste a confiar en mi…y me mirabas moviendo la cabeza como preguntándote quién era yo y por qué era diferente a ti… Cuando aprendiste a coger la comida de mis dedos y me los picoteabas para que te diera más… Cuando estabas hambriento y metías la mitad de mi dedo meñique en tu pico pensando que eso era la comida… yo era feliz porque te veía feliz. Te veía más fuerte cada día y veía como te iban creciendo las alas y cogias peso. Los ejercicios de vuelo también te ayudaron a coger fuerza en las alas y el aleteo era cada día más potente y duradero. Empezabas a confiar en ti mismo… a madurar. Se notaba el aprendizaje de un día para otro y nos dejaste preciosos momentos compartidos, que recordaremos toda la vida.

Cuando, con el buche lleno de saltamontes, te quedabas dormido acurrucado en mi pecho, se estableció entre nosotros un vínculo que durará para siempre, aunque nunca más volvamos a vernos. Por eso no pude despedirme de tí la mañana en la que fuimos al punto más alto de Sanabria, que siempre fue mi lugar favorito…(y ahora lo es más)… y al tercer intento saliste volando planeando valle abajo hacia los montes de Leon.

No pude decirte adiós porque, aunque sabía que era el momento y que tenías que irte… yo no quería que te fueras. No pude decirte adiós porque siempre serás mi Vencejito. Siempre serás mi Pajarito (aunque haya gente que no lo entienda). Ya formas parte de mi y yo formo parte de ti… estemos donde estemos… porque la Vida nos unió una mañana de verano y el cielo nos mantendrá unidos para siempre.

¡¡¡Buen viaje, pajarito!!

¡¡Vuela sin miedo porque eres libre!!

¡Nunca te olvidaré….! ¡Nunca te olvidaremos…porque siempre estaremos conectados contigo….y te sentiremos más cerca…mirando al cielo!!

©️ Otesania – Agosto 2019

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7 pensamientos en “Mirando al cielo…

  1. Rovica dice:

    Me ha gustado y emocionado tu texto Otesania. Y aunque no lo creamos, dicen que los animales también tienen “memoria”, al menos, eso me dijo un experimentado biólogo amigo mio. Quien sabe? Quizás, algun día, “recuerde” quien le salvo la vida y vuelva a volar cerca de ti. Un abrazo grande 😊😘

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  2. Que buena razón para mirar el cielo.
    Aunque se fue volando, es posible que en algún momento llegue hasta tu encuentro.
    Un abrazote.

    Le gusta a 1 persona

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