No se lo digas a nadie…

No le digas a nadie que me has visto llorar… Que mis lágrimas se las lleve el viento.

No le digas a nadie que nunca escuchaste de mis labios un «te quiero»…Lo que quizá debí decirte antes, pero nunca te dije… también se lo llevará el viento… con el tiempo…

No le digas a nadie que mis besos nunca se encontraron con tus besos… Esos besos que nunca se dan están en algún lugar, esperando otra ocasión… al calor de una mirada…al abrigo del viento.

No le digas a nadie que te amaba sin saber por qué y a pesar de todo…Que ese Amor que ignoraste se vaya lejos…muy lejos… Que se lo lleve el viento y regrese a mi de la mano de alguien que enjugue mis lágrimas… que sea capaz de esperar a escuchar de mi voz algún día un «te quiero»…que bese mi alma…que ame todo lo que soy… lo de fuera…lo de dentro…y que valore más que nadie… más que tú… todo lo que siento.

Ⓒ Otesania – 2017

Pinceladas de Cordura (44)

Si abandonas a un amig@ cuando más te necesita luego no le hagas creer que te importa porque no será cierto…y además ya será tarde.

Si de verdad te importa una persona sufres a su lado cuando está sufriendo… Llora tu alma cuando ves que la suya está rota en mil pedazos… Enjugas sus lágrimas con las tuyas… La/lo abrazas fuerte cuando necesita un lugar donde refugiarse… Sonríes cuando por fin la/lo ves sonreír de nuevo… Le prestas tu hombro…y tus oídos cuando necesita «soltar» todo el dolor que lleva dentro y te sientes feliz cuando ves que él…o ella recupera la fuerza, la estabilidad y la felicidad que se merece…

Ⓒ Otesania 2017

No estás sola…

Hoy vuelvo a escribir con lágrimas en los ojos. Hoy vuelvo a sentir que me quedé sin palabras. Quizá sea porque no pude escupir la rabia y la impotencia en su día y las palabras quedaron encadenadas a mi alma junto con las miles de lágrimas que tuve que tragarme para transformarlas en sonrisas en su presencia. Lo sé. Es difícil sonreír cuando tu alma llora pero lo conseguí. No sé cómo lo hice…la verdad. Quizá es que llevo haciéndolo tantos años que ya sale de forma natural, como el respirar…y simplemente lo hice. Tragarse las lágrimas cuando se te inundan los ojos a cada instante es muy difícil pero también lo hice… por ti… por ellos.. pero sobre todo por Él. Me quedé sin palabras, si…porque es difícil describir de nuevo este dolor… Es difícil describir este miedo que tan bien conozco… Es difícil expresar la impotencia que siento… Intento ponerle palabras a esto que me parte el alma pero sólo me salen preguntas que grito en silencio mirando al cielo y que no reciben respuesta. ¿Por qué a ti? ¿Por qué no a mí?…
Por suerte, durante unos días, ya no tengo que seguir «tragándome» las lágrimas así que, por favor, dejadme liberar la angustia que me oprime el pecho para así coger fuerzas y poder dártelas a ti cuando a ti te falten porque…no voy a dejarte sola.. Lucharemos juntas contra esta pesadilla y… ¡¡Ganaremos!! ¡¡No lo dudes porque yo, ahora, ya no tengo la menor duda!! TQM

– Otesania –
Sept. 2016

Duele…

Duele.
Duele el silencio. Duele tu ausencia. Duele quererte.

Siento.
Siento el vacío. Siento las lágrimas.
Siento dejar de creerte.

Temo.
Temo esperarte. Temo el mañana.
Temo perderte.

Quiero.
Quiero abrazarte. Quiero besarte.
Quiero volver a tenerte.

Y duele…
Duele el mañana. Duele sin ti.
Duele dejar de quererte.

Otesania – 2015

Recuperando el silencio…

A veces tengo ganas de llorar y las lágrimas no brotan.
A veces tengo ganas de reír y no encuentro la sonrisa.
A veces tengo ganas de gritar y la voz se hace nudo en mi garganta.
Tengo miedo de no sentir… de no expresar… de callar… pero a veces…. cada vez más veces… necesito recuperar el silencio y dejar de buscar aquello que no encuentro.
Tengo mi paz.

Otesania – 2015