Escritos

No estás sola…

Hoy vuelvo a escribir con lágrimas en los ojos. Hoy vuelvo a sentir que me quedé sin palabras. Quizá sea porque no pude escupir la rabia y la impotencia en su día y las palabras quedaron encadenadas a mi alma junto con las miles de lágrimas que tuve que tragarme para transformarlas en sonrisas en su presencia. Lo sé. Es difícil sonreír cuando tu alma llora pero lo conseguí. No sé cómo lo hice…la verdad. Quizá es que llevo haciéndolo tantos años que ya sale de forma natural, como el respirar…y simplemente lo hice. Tragarse las lágrimas cuando se te inundan los ojos a cada instante es muy difícil pero también lo hice… por ti… por ellos.. pero sobre todo por Él. Me quedé sin palabras, si…porque es difícil describir de nuevo este dolor… Es difícil describir este miedo que tan bien conozco… Es difícil expresar la impotencia que siento… Intento ponerle palabras a esto que me parte el alma pero sólo me salen preguntas que grito en silencio mirando al cielo y que no reciben respuesta. ¿Por qué a ti? ¿Por qué no a mí?…
Por suerte, durante unos días, ya no tengo que seguir «tragándome» las lágrimas así que, por favor, dejadme liberar la angustia que me oprime el pecho para así coger fuerzas y poder dártelas a ti cuando a ti te falten porque…no voy a dejarte sola.. Lucharemos juntas contra esta pesadilla y… ¡¡Ganaremos!! ¡¡No lo dudes porque yo, ahora, ya no tengo la menor duda!! TQM

– Otesania –
Sept. 2016