Escritos

No estás sola…

Hoy vuelvo a escribir con lágrimas en los ojos. Hoy vuelvo a sentir que me quedé sin palabras. Quizá sea porque no pude escupir la rabia y la impotencia en su día y las palabras quedaron encadenadas a mi alma junto con las miles de lágrimas que tuve que tragarme para transformarlas en sonrisas en su presencia. Lo sé. Es difícil sonreír cuando tu alma llora pero lo conseguí. No sé cómo lo hice…la verdad. Quizá es que llevo haciéndolo tantos años que ya sale de forma natural, como el respirar…y simplemente lo hice. Tragarse las lágrimas cuando se te inundan los ojos a cada instante es muy difícil pero también lo hice… por ti… por ellos.. pero sobre todo por Él. Me quedé sin palabras, si…porque es difícil describir de nuevo este dolor… Es difícil describir este miedo que tan bien conozco… Es difícil expresar la impotencia que siento… Intento ponerle palabras a esto que me parte el alma pero sólo me salen preguntas que grito en silencio mirando al cielo y que no reciben respuesta. ¿Por qué a ti? ¿Por qué no a mí?…
Por suerte, durante unos días, ya no tengo que seguir «tragándome» las lágrimas así que, por favor, dejadme liberar la angustia que me oprime el pecho para así coger fuerzas y poder dártelas a ti cuando a ti te falten porque…no voy a dejarte sola.. Lucharemos juntas contra esta pesadilla y… ¡¡Ganaremos!! ¡¡No lo dudes porque yo, ahora, ya no tengo la menor duda!! TQM

– Otesania –
Sept. 2016

Escritos

¿ Por qué?

Mi primo David siempre me dice que pienso demasiado, y tiene toda la razón pero, últimamente la cosa ha empeorado y lo que ocurre es que me hago muchas preguntas… quizá demasiadas también… como estas…

¿Por qué a veces nos empeñamos en perseguir imposibles, en dejarnos embaucar por “cantos de sirena” que nos lo ponen todo fácil desde la distancia (eso no requiere demasiado esfuerzo ni involucración) pero que luego, a la hora de la verdad, no están a la altura cuando se les necesita (quizá porque nunca lo estuvieron) y te dejan “tirad@” a la primera de cambio?

¿Por qué todo el mundo es tan amable y cariñoso a la hora de pedir favores pero luego algun@s (por suerte no tod@s) muestran su verdadero “yo” cuando eres tú quien necesita algo de ell@s?

¿Por qué nos indignamos tanto cuando pierde nuestro equipo de fútbol por una “injusticia” (o no) pero ni nos inmutamos cuando vemos todas las injusticias que ocurren diariamente a nuestro alrededor?

¿Por qué exigimos tolerancia para nuestras ideas políticas y religiosas pero no toleramos las ideas políticas y religiosas de los demás?

¿Por qué aún seguimos “justificando” determinadas conductas como el maltrato, la humillación, la vejación, el machismo basándonos en la cultura, las costumbres o las religiones?

Tolerancia para las ideas políticas y religiosas si pero con el Maltrato… ¡¡Tolerancia cero!!  Si justificamos lo injustificable, seguiremos dando “alas” a quien debería estar avergonzado por su conducta.

¿Por qué siempre vemos la “mota” en el ojo ajeno pero nunca vemos la “viga” en el nuestro? Es más sencillo ver los defectos en los demás que hacer auto-crítica y ver nuestros propios defectos, lo sé. A mí me pasa a veces.

¿Por qué seguimos “mirando hacia otro lado” cuando vemos niños huyendo de la guerra aterrorizados?

¿Por qué la mayoría de la gente es incapaz de “dar” sin recibir nada a cambio?

¿Por qué seguimos sin “creer” que se puede hacer mejor?

¿Por qué seguimos sin querer “ver”?

¿Por qué seguimos sin querer “oír”?

¿Por qué seguimos sin “sentir”?

¿Por qué cada vez más seres humanos son incapaces de “amar”?

¿Por qué?

– Otesania –  2015